Para tener una actitud positiva que nos permita reír, es necesario romper con los pensamientos que nos limitan y abrir nuestra mente para dejar entrar cada día aire nuevo.
Paradójicamente, cuando nos reímos de verdad, no podemos estar preocupados, son dos estados antagónicos, por ello, si logramos aprender a reír de nuevo, podremos cortar con el círculo vicioso de los pensamientos preocupantes, pero también es cierto, que si caemos en la trampa de la preocupación y la tristeza, éstas crearán una barrera aparentemente infranqueable, que nos va robando la energía vital y nos vuelve apáticos y grises.
La risa se encuentra en conexión directa con nuestra experiencia vital, así es como los niños, que desde su llegada al mundo se dedican a disfrutar de todo lo que les rodea sin preocuparse más allá de sus propias necesidades, están en conexión directa con el presente, en el aquí y el ahora, por ello, son capaces de reír más de trescientas veces al día. A medida que nos vamos haciendo adultos, las normas, las creencias, las obligaciones y las preocupaciones, van haciendo de nosotros personas serias y maduras que dejan de reír, esto hace que perdamos la frescura y la espontaneidad y por tanto, que vivamos permanentemente presionados por todo.
En la mayor parte de las culturas, quienes gozan de un buen sentido del humor, son personas bien consideradas. Por lo general, eran y son personas con una gran fortaleza interna, dinamismo y energía personal, capaces de superarse, creativas, empáticas y entusiastas. Las personas sabias son en realidad las que saben sonreír y reír mucho, porque saben mejor que nadie lo importante que es la risa para disfrutar de una mejor calidad de vida y gozar de la felicidad.
Nunca dejes pasar un día sin reir por algo. Hay demasiadas razones para estar feliz y a veces solo nos encerramos en las pequeñas cosas que nos entristecen.
Toma un café y disfruta su sabor lentamente, detente a escuchar el canto de los pájaros o el color de las hojas de los árboles, recuerda todo eso que te ha hecho reír en el pasado, toma el teléfono y llama a esa amiga o amigo y júntense para recordar, reír y soñar.
Sonríe, disfruta la vida, y que cada arruga en tu piel sea sólo el reflejo de esa vida bien vivida.