He ahí la importancia de reír.

Paradójicamente, cuando nos reímos de verdad, no podemos estar preocupados, son dos estados antagónicos, por ello, si logramos aprender a reír de nuevo, podremos cortar con el círculo vicioso de los pensamientos preocupantes, pero también es cierto, que si caemos en la trampa de la preocupación y la tristeza, éstas crearán una barrera aparentemente infranqueable, que nos va robando la energía vital y nos vuelve apáticos y grises.

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