Es nuestra conexión directa.

La risa se encuentra en conexión directa con nuestra experiencia vital, así es como los niños, que desde su llegada al mundo se dedican a disfrutar de todo lo que les rodea sin preocuparse más allá de sus propias necesidades, están en conexión directa con el presente, en el aquí y el ahora, por ello, son capaces de reír más de trescientas veces al día. A medida que nos vamos haciendo adultos, las normas, las creencias, las obligaciones y las preocupaciones, van haciendo de nosotros personas serias y maduras que dejan de reír, esto hace que perdamos la frescura y la espontaneidad y por tanto, que vivamos permanentemente presionados por todo.

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