Nunca dejes pasar un día sin reir por algo.
Hay demasiadas razones para estar feliz y a veces solo nos encerramos en las pequeñas cosas que nos entristecen.
Toma un café y disfruta su sabor lentamente, detente a escuchar el canto de los pájaros o el color de las hojas de los árboles, recuerda todo eso que te ha hecho reír en el pasado, toma el teléfono y llama a esa amiga o amigo y júntense para recordar, reír y soñar.
Sonríe, disfruta la vida, y que cada arruga en tu piel sea sólo el reflejo de esa vida bien vivida.
